Te ahorro unos días de explicación, me alejare sin razón alguna, porque eso es lo único que sé hacer cuando tengo miedo, un miedo inexplicable a no poder controlar las cosas, las razones mi actos y mis sentimientos, todo es tan fácil que me asusta y hasta ahora no puedo creerlo.
Toda la vida me pase buscando un príncipe azul, pero como lo puedo encontrar, si yo no soy una princesa, y tu estas muy lejos de ser un príncipe, soy como la comida chatarra, rica pero engorda, tu eres como una hamburguesa que comí alguna vez, me gustas, me llenas tanto y a veces me dejas con hambre.
La vida es una montaña rusa, un día puedo estar arriba y al minuto estoy abajo, pero estoy contigo, aprendí a amarte como eres, a respetar el ser humano que eres, y verte como una comida muy nutritiva. Mi vida sube y baja, tanto como yo de peso, si quiero caminar, quiero volar, si quiero correr, quiero nadar.
Te extraño aunque estés a mi lado, me gusta ver tus ojos y no moverme, detener el tiempo cuando estamos en tu cama y todo es amarillo, ser feliz con un beso y con una palabra que me digas al oído.
Eres mi ser especial, aunque a veces se me nublen los ojos y no veo a metros de distancia, te puedo sentir y eso lo que basta.
Dicen que las segundas oportunidades no existen, alguna vez te escuche decir que habías intentado tanto que ya no alcanzaba más, que habíamos peleado tanto, que solo había mierda entre tú y yo, que éramos dos extraños más compartiendo una misma carpa y un mismo viaje, sin destino fijo, ni cosas en común.
Hoy me doy cuenta que si, fuimos eso, pero somos más que eso, ahora sabemos como ser extraños conociéndonos, como ser amantes, como ser amigos, como ser enemigos, y hasta la propia muerte.
Nos fuimos a la mierda, pero regresamos, nos lavamos, nos limpiamos, jamás habrá alguien que me aleje de ti, no es capricho, es razón de tener a alguien tan lindo como tú.
Y si… creo que me estoy enamorando otra vez, aunque jamas lo quiera aceptar, no es necesario decir... te das cuenta que si.






